viernes, 31 de agosto de 2012

FRÁGILES.


Cuenta la historia que somos iguales.

No importa el color, la edad, las circunstancias,
somos frágiles.

Nos une sin saberlo y forma parte de la esencia de la vida.

La fría roca vulnerable de cicatrices se convierte en piel.

Es un secreto que guardamos.
Una lluvia de estrellas.
Es el recuerdo en la memoria del alma.

Es el feliz o triste nacer de una lágrima.
El despertar del miedo.
Es el refugio del amor.

Es la señal del destino.
Es aquello que da sentido a todo.

Somos frágiles allá donde el cielo y el mar se encuentran.




                                                  Milena Martínez Alcalá.***

REALIDAD.


Qué rápido pasa el tiempo…
Se escapa, mientras lo ves cada día sentado como si del sol o la luna tratase.
Ya no es el mar infinito que contemplabas paseando de la mano de los que te han querido siempre.
El tiempo ahora es años. Y los años vida.

Jugabas a imaginarte en un futuro, jugabas inocente, sigues haciéndolo consciente, y a veces deseamos parar todo.

Cuando eres niño vives en un mundo paralelo sin saberlo,
lo perdiste. Sabes que no volverás a tenerlo, por eso creas otro donde esconderte, mientras cierras los ojos para protegerte de lo que no quieres ver.

No queremos ver lo que desconocíamos entonces;
la maldad, la envidia, el egoísmo, la mentira, el interés, la hipocresía…
No queremos ver nuestros problemas, tampoco los del resto.
Pobreza, hambre, violencia, desgracias…
No queremos ver que no habrá montañas, ni árboles, que el cielo algún día dejará de ser azul, sin embargo él ha estado observándonos.
Si dejamos de querer, el amor sólo será una palabra.

También existe el esfuerzo, el trabajo y el sufrimiento, la supervivencia.

Una familia que lucha porque tú formas parte de ella, y tú lucharás por esa y la nueva, una responsabilidad más.

Cuando pareces cumplir y haber cumplido, cuando descansas tranquilo, hay una ley que llega y lo arruina todo.
¡Qué injusto! Y qué injusto para aquellos a los que llegó  antes.

Cómo me gustaría ahora temer al lobo o a la sombra que nos empeñamos en ver en la habitación a oscuras.

Entonces abres los ojos, descubres que algo va mal, que nuestro paso es fugaz, pero deja rastro, que eres insignificante, que lo importante es sentir y querer con el alma, porque a dónde vamos si es que vamos a algún sitio  y no todo queda ahí.
Si es así lo mejor habrá sido que haya valido la pena.

Valorar, resulta indispensable.
Te das cuenta que sigues sujeto a la misma mano del recuerdo y no querrás soltarla, no querrás perderte, sólo esperarás que te quieran, quedarte para cuidarlos, estar con ellos siempre.






                                                                   Milena Martínez Alcalá.***