sábado, 26 de noviembre de 2011

COMO ÁRBOL ARRANCADO,A MENUDO SIENTO.


Hasta que no marchamos de un lugar, no apreciamos de igual modo lo que teníamos, lo que tenemos; porque lo verdadero, lo real, la esencia no nos abandona.

 Puede ser una tontería para cualquiera aquí lo que para mi es  aire, agua, fuego,  tierra,  cielo…
Ya no tienes el abrazo , la caricia ni el beso sincero, generoso, entregado, y desvivido de los tuyos.
Pero son como las estrellas, que estando lejos, nos guían.

Por eso que una voz diga mi nombre,
 una mano en la espalda me avise de algo.
Dos besos signifiquen un rutinario saludo,
Es tu compañía del día,
Y entonces  te aferras a ello.

 Pensarás que ésta no tiene punto de comparación con la primera;
Tienes toda la razón, lo sabía desde el comienzo porque es mi mundo,
es mi vida.

Pero hacen que sigas ahí,
que continues sintiendo,
Que mi alma derramada entre páginas se encuentre.
Y deseemos con el recuerdo tanto a áquellos que formará parte de  mi ser y se hará eterno.

                                                                              Milena Martínez Alcalá.***

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL HÉROE INEXISTENTE. RAMÓN LOBO.


El héroe inexistente de Ramón Lobo es un libro que te transporta a cada uno de los rincones en los que el autor acompañado de su blog de notas y algún compañero viven las guerras.

Las guerras…¿Qué es una guerra? El cuervo de Lobo, como se denomina a los periodistas en la obra; sabe más que nosotros lo que es, pero no del todo, pues al fin y al cabo no deja de ser más que un cuervo, un cuervo que observa y escribe. Pero un cuervo muy humano, que en el momento menos esperado, se emociona dejando correr por su rostro lágrimas de esos verdosos ojos que tuve la suerte de conocer en persona. Lo entrevisté…  Recuerdo su mirada, una mirada que transmite vivencias y sentimientos que entonces sólo logras descifrar.

Ramón Lobo es un corresponsal de guerra, uno de los tantos ‘héroes inexistentes’ que son observados por las multitudes de las tragedias con nombre que tan pronto como ocupan una portada, una página o una columna son olvidadas…
Y es que los miran con admiración. Esto es lo que al autor le hace reflexionar, él no hace nada; simplemente se ocupa de llegar, perseguir lo que considere crónica para su periódico, eso sí jugándose la vida, y viajar a otro lugar para lo mismo al día siguiente.
Pero como él dice en la memoria quedan imágenes de un archivo de horrores, quedan esas heridas invisibles que siempre estarán ahí, que nunca desaparecerán porque cuando uno vuelve de una guerra, no regresa del todo; algo de ti queda atrapado en lo vivido.

Bosnia, Serbia, Albania-Kosovo, Chechenia, Irak, Haití, Ruanda, Zaire-Congo, Guinea Ecuatorial, Sierra Leona… Todos son fantasmas, fantasmas que aparecen con nombre: Boy, un recién nacido con una granada de mortero debajo del brazo; Sabina, La ruta del bombón, el abarrotado esperanzador refugio de Chechenia, la recepcionista de un  hotel, el anciano con las arterias al aire, sangre, sangre, sangre… Y con el paso del tiempo, ya no hay llanto, sólo un gesto de dolor prisionero de una mirada perdida que se queda grabada para siempre, que te devuelve a tu mundo, a un mundo donde todo lo mueve el mero interés político, económico… Empresas petrolíferas, diamanteras, ¿bélicas u egocéntricas?
Pero esto normalmente no aparece en la prensa, todo es estadística, cifras…Y nosotros lo leemos, nos sorprendemos si tenemos tiempo en nuestra acelerada vida. Y queda ahí…
Quizás esos caramelos, cajas de pilas, dinero, alimento, o simples gestos de calor son los que de alguna forma curan al periodista. Todos necesitamos lo mismo; el corresponsal  lo describe con las frías contestaciones de las llamadas a redacción, en las que no hay un ¿ cómo estás? Nada de alegría por saber que un compañero que acaba de huir de  un francotirador apuntándole  a la frente escapa de la muerte con suerte.
No es una ONG, ni un médico o enfermera, pero es un ser humano, testigo de la vida de otras personas que no nacen, viven y mueren como tales. Esos son los héroes de verdad, héroes entre escombros, entre metralla, ceniza, en quirófanos, en campamentos de refugiados…Que se aventuran en una patera en busca de una  soñada vida mejor. Héroes que Ramón Lobo dejó en todos estos lugares, que obedeciendo injustamente a la ley de vida, permanecerán en el olvido.


                                                                     Milena Martínez Alcalá.***

COMO UN PARACAÍDAS.


Yo no lo elegí, ni quise que ocurriera.
Pero no se puede luchar contra el corazón, sería como nadar huyendo de los sentimientos.
Y supongo que eso tampoco es bueno ¿verdad?


Cuando el vacío nos angustia en el pecho, cuando te preguntas si algo tiene sentido, el miedo y las dudas nos hacen ir en otra dirección, y con el tiempo acabas dándote cuenta que llevas siendo desde siempre el campeón de natación del mundo y de la vida.
Es entonces el momento de unirse a la corriente y sentir allá donde te lleve.
Porque es más que un mar infinito. 
Es caer como un ángel sin alas desde el cielo.
No ves que hay abajo, te desorienta, y es entonces cuando aparece ese paracaídas que esperábamos, cuyo amor nos suspende en el aire, nos suspende en el tiempo.


                                                                                      Milena Martínez Alcalá.***

¿SABES?

¿Sabes qué?
Estás presente a lo largo del día, conmigo.
¿Y sabes qué más?
Tú no tienes ni idea.

El destino caprichoso decidirá,
y en ese momento yo también estaré en ti.
Mientras tanto ¿qué he de hacer? Nada.
El miedo y mi forma de ser quieren empeñarse en que hay una valvulita escondida en el corazón llamada olvido que anestesia.
 Quizá no tenga sentido buscar esa especie de mecanismo que lo apaga.
Podría existir otra que nos dijera  ‘Adelante’, una señal.

O mejor aún podría ser tan sencillo como una vela,
Pero no una cualquiera , pues de nuevo el destino decidiría la duración de la cera ,la llama y la mecha.
Yo contemplo su luz a oscuras, cuidándola para que no se consuma, queriendo hallar el secreto, queriendo saber si merecerá la pena que comience a fundirse desapareciendo o permanezca intacta.

¿Sabes qué?
La vida fue quien encendió estas metáforas, y ahora permanece suspendida allá arriba contemplando,  y yo preguntándome si te ha ido a buscar y si te ha hablado de mi.

Mi corazón escribe, pero no descarta conocer el camino hacia el rinconcito que nos duerme.
Pobre, cree que así dejará de sentir…


                                                                                     Milena Martínez Alcalá.***

viernes, 11 de noviembre de 2011

KENIA.


En la cima del monte volcánico Kenia, un viejo jefe maasai se aparece al atardecer; dicen que es el dios Gnai que espera a su mujer Olapa ,la luna.

Ataviado con la típica tela roja; y años de sabiduría ancestral; por el rostro del que en su día fue un joven guerrero; después brujo que con sus remedios curaba a las familias de la tribu; corren lágrimas de dolor…

El manto rosáceo del Lago Nakuku ha desaparecido, ya no hay flamencos. ¡Qué pena! Era un espectáculo aquello…

Cada vez son menos los ñus, búfalos y cebras que atraviesan el río Victoria emigrando en busca de pasto…

El rinoceronte blanco y el rinoceronte negro sobreviven prisioneros del peligro de los furtivos en la reserva del Maasai Mara, en Naivasha.

Y de la catarata Thomson; ha parado de manar agua…

Kenia; tierra que no era de nadie sino que tú formabas parte de ella.
Un vergel de recursos naturales; un pulmón para el mundo…

Llegaron los blancos; y entonces ‘’los pactos’’, aparecieron vías de ferrocarril, los safaris, la tala de árboles; la expropiación de tierras; el fin de muchas tribus…

Donde solo vemos poder, mercantilismo y puro negocio para ellos es su vida,, ¿hasta dónde el hombre no se para a valorarlo?

Cuentan que los maasai poseen un peculiar sentido del tiempo; y que no conciben el mañana; por eso mueren de tristeza viviendo el momento. 
             
                                         Milena Martínez Alcalá.***








// Texto que aparece en el vídeo. //

jueves, 10 de noviembre de 2011

SONETO DE AMOR.


Nacemos con alguien predestinado,
con alguien inscrito en nuestro camino.
Alguien que acompañará tu destino,
desconocido pero imaginado.

Bella esencia del amor escondida.
Sentimiento a flor de piel compartido,
felicidad e ilusión, prometido.
Emoción en el tiempo suspendida.

Entregar ese mundo que guardabas
a la cara pues ya lo hiciste en secreto.
Ese hilo que nos une sin quererlo.

Lluvia de estrellas en mar cristalino.
Como lágrimas de ángeles caídos,
cuerpos que yacen frágiles,divinos.


               Milena Martínez Alcalá.***

DESDE LA AZOTEA DEL CÍRCULO DE BELLAS ARTES.

A veces no hay como subir a un lugar lo bastante alto para darnos cuenta de lo que somos en este infinito y desconocido mundo.
Contemplando esa grandeza llena de luz de Madrid están con nosotros los seres que dan sentido a nuestra vida, la esencia del alma.

Parece que estar tan arriba te alejase de la atmósfera que se respira allá abajo, como si te hiciese ver todo más claro mientras te evade de cualquier cosa y sólo piensas en cuando se hará la hora de coger ese ascensor que te lleve de vuelta a la realidad.

Las fachadas, las azoteas, los tejados antiguos, contrastan con el gris asfalto, las antenas y el cristal de algún que otro edificio.

Esta panorámica te lleva a pensar tanto…
Te lleva a observar lo que hemos creado;
lo pequeñitos e insignificantes que somos realmente, y a la vez lo que guardamos en nuestro interior.
Te lleva a pensar que en cualquier parte del planeta otra persona está viendo la misma puesta de sol.

A los pies de la gran estatua oxidada de Minerva, haciéndole compañía, me pregunto  que sentirá ella que todo lo ve desde esa azotea.
Hija de Júpiter, astucia nacida con armadura, guerrera, sabia, sutileza  vinculada a las artes, venció a Neptuno con un olivar y así una ciudad de la antigua Hélade tendría su nombre.
Conduce a Ulises en sus viajes, como una guía que controla todo,
el ir y venir de Alcalá y la Gran Vía.
Representada sobre el lienzo de pinceladas exquisitas  por nuestro
Don Diego de Velázquez transformando a Aracne.

Algún día aparecerá escrito que la diosa Minerva disfruta uno de los mágicos atardeceres, que los mortales madrileños le regalaron para que descanse como lo que es.


Milena Martínez Alcalá.***





AL AMOR Y A LA VIDA.


¿Qué puede ser más bello que dos almas entregándose en secreto?
Dime, ¿qué puede ser más bello?
Cuando entrelazados, unidos, la piel y el latir del corazón se funden.

Y es que el amor es más que todo;
y es que el amor es eterno;
pues su huella permanece a lo largo del tiempo;
como barco anclado, como cicatriz por dentro, en el ser nuestro.

Si besar sus labios pudiera;
o si sus manos se aferrasen a las mías, como refugio de vida para los dos.
Si mirarnos a los ojos fuese evadirse del mundo, del resto.
Si todo eso ocurriera;
nuestros labios se desgastarían,
nuestras manos no nos pertenecerían, tuyas son, y las tuyas mías, y soñando muy lejos nos perderíamos.

Cómo puede quererse tanto a alguien que no conoces,
No por ello desconocido.
¿Cómo puedo quererte tanto?
Quizá aquello que siempre me digo: ‘’Desde que nacemos tenemos a alguien predestinado, a alguien inscrito en nuestro camino’’, sea lo que sin saberlo nos une.

Tú me esperas, yo te espero; ocurrirá cuando el destino decida.
Gaviota que su mar encuentra, que en su espejo salado de espuma blanca se mira.
Desde el cielo, el reflejo contempla del gran astro, de luceros, de la luna…
Siendo sus plumas el día y la noche,
dorados y plateados rayos, luces que parpadeando, los ángeles señales envían.

No somos más que flor que nace y marchita.
Tinta que desaparece en el papel de los años.
Fuego que en llamas se enciende y convierte en brasas, quema y enfría.
Hilo que fuerte comienza y frágil termina.
Aire que sopla, nos llena y se calma.
Estrella que ilumina y apaga.
Agua que mana, fluye y descansa.
Tierra que sostiene y nos hunde.
Somos vida.
Como el vuelo de la libélula de nenúfar en nenúfar,
como los mil latidos por minuto del pequeño corazón del colibrí,
 como el paseo de la longeva tortuga.
Intensa esencia, eso es vivir.

                                                                                                                       
                                                                                                               Milena Martínez Alcalá.***