Conocer aquello por lo que luchó Martin
Luther King y que tan bien refleja este discurso, hace plantearse a uno una
serie de cuestiones por las que acabas avergonzado o sorprendido por esa
realidad que tuvieron que soportar las personas negras desde su nacimiento, una
realidad que iría ligada al color de su piel durante su destino;
por
ello ha sido juzgada y no por su interior.
Afortunadamente
muchas de las barbaries de aquellos tiempos ya no se producen pero esto no
significa que no quede nada de injusticia, segregación, racismo, tristemente.
Una
persona dueña de otra persona…Una persona propiedad de otra…
Una persona es menos que tú.
Una
persona por ser negra merece vivir condiciones inhumanas.
Y
me pregunto:¿Cómo una persona puede tratar así a otra?
Porque
no las ven como tales; paradójicamente después de todo el proceso de evolución del hombre, del paso del tiempo, es
evidente.
Se perdieron ciertos valores. Y sin
embargo, aun sabiendo, no hacemos nada por recuperarlos.
Seguimos
sumidos en el egoísmo, el individualismo, la desigualdad, la superficialidad,
no
existe tiempo en nuestra ocupada vida para pararse a reparar, para echar un
vistazo al mundo.
Desde
el momento en que nacemos y antes de morir, hay una vida, una vida que no mira
color de la piel ni posición
social. Vida que se nos ha dado a todos.
Milena Martínez Alcalá.***