LO QUE ANDA EN EL AIRE...
miércoles, 17 de octubre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
LO QUE ANDA EN EL AIRE...*** Punto Radio. Almería. Pd: Gracias.
LO QUE ANDA EN EL AIRE
LO QUE ANDA EN EL AIRE...***
viernes, 31 de agosto de 2012
FRÁGILES.
Cuenta la historia que somos iguales.
No importa el color, la edad, las
circunstancias,
somos frágiles.
Nos une sin saberlo y forma parte de la esencia
de la vida.
La fría roca vulnerable de cicatrices se convierte en piel.
Es un secreto que guardamos.
Una lluvia de estrellas.
Es el recuerdo en la memoria del alma.
Es el feliz o triste nacer de una lágrima.
El despertar del miedo.
Es el refugio del amor.
Es la señal del destino.
Es aquello que da sentido a todo.
Somos frágiles allá donde el cielo y el mar se
encuentran.
REALIDAD.
Qué rápido pasa
el tiempo…
Se escapa,
mientras lo ves cada día sentado como si del sol o la luna tratase.
Ya no es el mar
infinito que contemplabas paseando de la mano de los que te han querido
siempre.
El tiempo ahora
es años. Y los años vida.
Jugabas a
imaginarte en un futuro, jugabas inocente, sigues haciéndolo consciente, y a
veces deseamos parar todo.
Cuando eres niño
vives en un mundo paralelo sin saberlo,
lo perdiste.
Sabes que no volverás a tenerlo, por eso creas otro donde esconderte, mientras
cierras los ojos para protegerte de lo que no quieres ver.
No queremos ver
lo que desconocíamos entonces;
la maldad, la
envidia, el egoísmo, la mentira, el interés, la hipocresía…
No queremos ver
nuestros problemas, tampoco los del resto.
Pobreza, hambre,
violencia, desgracias…
No queremos ver
que no habrá montañas, ni árboles, que el cielo algún día dejará de ser azul,
sin embargo él ha estado observándonos.
Si dejamos de
querer, el amor sólo será una palabra.
También existe
el esfuerzo, el trabajo y el sufrimiento, la supervivencia.
Una familia que
lucha porque tú formas parte de ella, y tú lucharás por esa y la nueva, una
responsabilidad más.
Cuando pareces
cumplir y haber cumplido, cuando descansas tranquilo, hay una ley que llega y
lo arruina todo.
¡Qué injusto! Y
qué injusto para aquellos a los que llegó
antes.
Cómo me gustaría
ahora temer al lobo o a la sombra que nos empeñamos en ver en la habitación a
oscuras.
Entonces abres
los ojos, descubres que algo va mal, que nuestro paso es fugaz, pero deja
rastro, que eres insignificante, que lo importante es sentir y querer con el
alma, porque a dónde vamos si es que vamos a algún sitio y no todo queda ahí.
Si es así lo
mejor habrá sido que haya valido la pena.
Valorar, resulta
indispensable.
Te das cuenta
que sigues sujeto a la misma mano del recuerdo y no querrás soltarla, no
querrás perderte, sólo esperarás que te quieran, quedarte para cuidarlos, estar
con ellos siempre.
viernes, 30 de diciembre de 2011
I HAVE A DREAM.TENGO UN SUEÑO. MARTIN LUTHER KING.
Conocer aquello por lo que luchó Martin
Luther King y que tan bien refleja este discurso, hace plantearse a uno una
serie de cuestiones por las que acabas avergonzado o sorprendido por esa
realidad que tuvieron que soportar las personas negras desde su nacimiento, una
realidad que iría ligada al color de su piel durante su destino;
por
ello ha sido juzgada y no por su interior.
Afortunadamente
muchas de las barbaries de aquellos tiempos ya no se producen pero esto no
significa que no quede nada de injusticia, segregación, racismo, tristemente.
Una
persona dueña de otra persona…Una persona propiedad de otra…
Una persona es menos que tú.
Una
persona por ser negra merece vivir condiciones inhumanas.
Y
me pregunto:¿Cómo una persona puede tratar así a otra?
Porque
no las ven como tales; paradójicamente después de todo el proceso de evolución del hombre, del paso del tiempo, es
evidente.
Se perdieron ciertos valores. Y sin
embargo, aun sabiendo, no hacemos nada por recuperarlos.
Seguimos
sumidos en el egoísmo, el individualismo, la desigualdad, la superficialidad,
no
existe tiempo en nuestra ocupada vida para pararse a reparar, para echar un
vistazo al mundo.
Desde
el momento en que nacemos y antes de morir, hay una vida, una vida que no mira
color de la piel ni posición
social. Vida que se nos ha dado a todos.
Milena Martínez Alcalá.***
CONTINUIDAD INTERRUMPIDA.
¿Nunca te has parado a
observar a tu alrededor cuando vas en metro?
Yo lo hago, lo hago a
menudo; es como una especie de juego.
Subes al vagón; vagón
que desde fuera parece enlatar a las personas; o a uno más tranquilo.
Muchas veces hay banda
sonora; una señora con un altavoz en el brazo y micrófono que viaja de
estación en estación o un señor con acordeón, hacen recordar algún momento de tu infancia; con esa canción
que siempre hemos tatareado. Mientras una chica la canta bajito al oído de su
pareja y él sonríe.
Una niña pequeña
cuenta a su padre un chiste que acaba de inventar mientras su hermano inquieto
da saltos en el asiento. En frente sentados un matrimonio mayor de la mano, ha
pasado el tiempo y ¡qué felices aparentan ser juntos aún!
Y alguien conocido pasa desapercibido en un rincón con un libro.
Haces el transbordo. Y
entonces esa cadena gris plata de escaleras mecánicas donde todo es un baile;
hacia la derecha si están en la derecha; hacia la izquierda si están ahí, en
medio sino hay nadie o te despistas;
hacia adelante si llevas prisa.
En dirección contraria cinco personas hablan por teléfono y el estudiante cargado con una mochila a la espalda y sus
cascos vuelve de la universidad deseando llegar a casa. Cuando casi terminas toca ir a pie por avería.
Éstas se alternan con las
alfombras de CDs y DVDs de los pasillos.
¿Quiénes son? ¿Desde dónde habrán
venido? Seguro que se han jugado la vida en una patera que varada en la
orilla esperaba encontrar el paraíso...
Entras en otra
atmósfera de un nuevo color dependiendo de la línea y de la estación sabes con
quien te encontrarás.
Un señor de traje con maletín parece hablar en inglés de negocios con un grupo de japoneses;
hay un gracioso bebé que cambia su
puchero por una sonrisa con tan sólo una mueca tuya.
El chico se agarra a
la barra mientras su novia lo abraza.
Si es fin de semana jóvenes con maletas se
van a casa entrando justo antes de que cierren las puertas acelerados; otros
ven como el metro comienza a moverse cuando ellos llegan.
¡Anda! ¡Un amigo o
compañera de facultad! Es difícil
coincidir.
A veces piensas : ¿ Y
si hubiese un metro que me llevase a casa un ratito? Estaría a tiempo para ir a
clase mañana.
Entonces escuchas
hablar a alguien, y reconoces el acento ¡qué alegría!
Hay abajo hay ritmos
que suenan a chotis, pasodoble, a tango, a baile congolés, cumbia, kasachok…
¿Y en el otro andén?¿Y
dos vagones más allá? Próxima estación…Ya hemos llegado.
Milena Martínez Alcalá.***
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