Candilejas, candileja, candil…
¿Qué significado tiene cada uno de estos
términos?
¿Cuál es su origen?
Candil viene del latín candelam
(vela,cirio) en alusión al brillo que provenía del calor, y a su vez de candere
‘ser blanco’ de donde también tenemos cándido (de alma pura) y candor, con el
sentido de sinceridad y sencillez.
Desde el siglo X, los candiles eran
lamparillas de metal con un recipiente lleno de algún tipo de combustible, como
por ejemplo el aceite, y un gancho para sujetar o colgarlo.
Una de las muchas y
tradicionales imágenes de los poemas de Lorca.
Candil también puede ser la punta alta de
un cuerno, coloquialmente el pico de un tipo de sombrero o de las sayas de la
mujer, una planta, un pez cubano, una bebida caliente colombiana o incluso unos
bailes andaluces y extremeños.
Pero es en el antiguo candil , del latín
‘lucerna’ que nos servía para alumbrar donde se encuentra
la candileja; ese pequeño vaso interior en el que se pone la
materia combustible y la mecha para que arda.
En Colombia hay un mito que se cuenta. En
las noches oscuras tres estrellas de fuego rápidas y sonoras, las de la
Candileja persiguen por las calles a borrachos e infieles.
También es una planta con propiedades
medicinales; quizás hubiese salvado a Calvero, ese viejo cómico triste
interpretado por el gran Charles Chaplin que soñaba con volver a hacer llorar
de risa a un público y que murió tumbado en bastidores, iluminado por las
candilejas de interior, queriendo a su amada bailarina Terry ‘’entre
candilejas’’ y eternamente como
dice la canción. Entre las luces y las sombras, mientras ella danzaba iluminada
por la candileja, línea de focos en el proscenio del escenario.
Charlot puso música y luz a esta palabra,
Candilejas.
Milena Martínez Alcalá.***
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