Hasta que no marchamos de un lugar, no
apreciamos de igual modo lo que teníamos, lo que tenemos; porque lo verdadero,
lo real, la esencia no nos abandona.
Puede ser una tontería para cualquiera aquí lo que para mi
es aire, agua, fuego, tierra, cielo…
Ya no tienes el abrazo , la caricia ni el
beso sincero, generoso, entregado, y desvivido de los tuyos.
Pero son como las estrellas, que estando
lejos, nos guían.
Por eso que una voz diga mi nombre,
una mano en la espalda me avise de algo.
Dos besos signifiquen un rutinario
saludo,
Es tu compañía del día,
Y entonces te aferras a ello.
Pensarás que ésta no tiene punto de comparación con la
primera;
Tienes toda la razón, lo sabía desde el
comienzo porque es mi mundo,
es mi vida.
Pero hacen que sigas ahí,
que continues sintiendo,
Que mi alma derramada entre páginas se
encuentre.
Y deseemos con el recuerdo tanto a áquellos
que formará parte de mi ser y se hará
eterno.
Milena Martínez Alcalá.***
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