viernes, 25 de noviembre de 2011

COMO UN PARACAÍDAS.


Yo no lo elegí, ni quise que ocurriera.
Pero no se puede luchar contra el corazón, sería como nadar huyendo de los sentimientos.
Y supongo que eso tampoco es bueno ¿verdad?


Cuando el vacío nos angustia en el pecho, cuando te preguntas si algo tiene sentido, el miedo y las dudas nos hacen ir en otra dirección, y con el tiempo acabas dándote cuenta que llevas siendo desde siempre el campeón de natación del mundo y de la vida.
Es entonces el momento de unirse a la corriente y sentir allá donde te lleve.
Porque es más que un mar infinito. 
Es caer como un ángel sin alas desde el cielo.
No ves que hay abajo, te desorienta, y es entonces cuando aparece ese paracaídas que esperábamos, cuyo amor nos suspende en el aire, nos suspende en el tiempo.


                                                                                      Milena Martínez Alcalá.***

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