Ataviado
con la típica tela roja; y años de sabiduría ancestral; por el rostro del que
en su día fue un joven guerrero; después brujo que con sus remedios curaba a
las familias de la tribu; corren lágrimas de dolor…
El
manto rosáceo del Lago Nakuku ha desaparecido, ya no hay flamencos. ¡Qué pena!
Era un espectáculo aquello…
Cada
vez son menos los ñus, búfalos y cebras que atraviesan el río Victoria
emigrando en busca de pasto…
El
rinoceronte blanco y el rinoceronte negro sobreviven prisioneros del peligro de
los furtivos en la reserva del Maasai Mara, en Naivasha.
Y
de la catarata Thomson; ha parado de manar agua…
Kenia;
tierra que no era de nadie sino que tú formabas parte de ella.
Un
vergel de recursos naturales; un pulmón para el mundo…
Llegaron
los blancos; y entonces ‘’los pactos’’, aparecieron vías de ferrocarril, los
safaris, la tala de árboles; la expropiación de tierras; el fin de muchas
tribus…
Donde
solo vemos poder, mercantilismo y puro negocio para ellos es su vida,, ¿hasta
dónde el hombre no se para a valorarlo?
Cuentan
que los maasai poseen un peculiar sentido del tiempo; y que no conciben el
mañana; por eso mueren de tristeza viviendo el momento.
// Texto que aparece en el vídeo. //
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