¿Qué puede ser más bello que dos almas
entregándose en secreto?
Dime, ¿qué puede ser más bello?
Cuando entrelazados, unidos, la piel y el
latir del corazón se funden.
Y es que el amor es más que todo;
y es que el amor es eterno;
pues su huella permanece a lo largo del
tiempo;
como barco anclado, como cicatriz por
dentro, en el ser nuestro.
Si besar sus labios pudiera;
o si sus manos se aferrasen a las mías,
como refugio de vida para los dos.
Si mirarnos a los ojos fuese evadirse del
mundo, del resto.
Si todo eso ocurriera;
nuestros labios se desgastarían,
nuestras manos no nos pertenecerían,
tuyas son, y las tuyas mías, y soñando muy lejos nos perderíamos.
Cómo puede quererse tanto a alguien que
no conoces,
No por ello desconocido.
¿Cómo puedo quererte tanto?
Quizá aquello que siempre me digo:
‘’Desde que nacemos tenemos a alguien predestinado, a alguien inscrito en
nuestro camino’’, sea lo que sin saberlo nos une.
Tú me esperas, yo te espero; ocurrirá
cuando el destino decida.
Gaviota que su mar encuentra, que en su
espejo salado de espuma blanca se mira.
Desde el cielo, el reflejo contempla del
gran astro, de luceros, de
la luna…
Siendo sus plumas el día y la noche,
dorados y plateados rayos, luces que
parpadeando, los ángeles señales envían.
No somos más que flor que nace y
marchita.
Tinta que desaparece en el papel de los
años.
Fuego que en llamas se enciende y
convierte en brasas, quema y enfría.
Hilo que fuerte comienza y frágil
termina.
Aire que sopla, nos llena y se calma.
Estrella que ilumina y apaga.
Agua que mana, fluye y descansa.
Tierra que sostiene y nos hunde.
Somos vida.
Como el vuelo de la libélula de nenúfar
en nenúfar,
como los mil latidos por minuto del
pequeño corazón del colibrí,
como el paseo de la longeva tortuga.
Intensa esencia, eso es vivir.
Milena Martínez Alcalá.***
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